Miércoles, Diciembre 13, 2017
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Resumen del XIV Encuentro Nacional de Jóvenes Adoradores

“De la mano de María, primera adoradora”

Era el viernes 14 de julio por la tarde cuando me dirigía en coche hacia la Casa de Espiritualidad que la Congregación “Verbum Dei” tiene en la madrileña localidad de Loeches, diócesis ya de Alcalá de Henares. En esos momentos previos sólo era capaz de salir de mí una oración de acción de gracias por el regalo que el Señor me había hecho con la oportunidad de servirle en la Adoración Nocturna Española mediante la Vocalía que vela de Sus jóvenes. No sabía cómo se desarrollaría este primer Encuentro Nacional de Jóvenes Adoradores que habíamos preparado. Pero bastaba la compañía que el Señor nos brindaría desde el primer al último momento y la intercesión que Nuestra Madre, a la que habíamos dedicado este fin de semana, no dejaría de dispensarnos. De hecho, no fue baladí que el lema de este Encuentro fuera: "De la mano de María, primera adoradora". Queríamos ser conscientes de la importancia que María debe tener en nuestra vocación de adoradores. Y es que no hay una maestra mejor en este camino de santidad. Ella misma fue la primera adoradora nocturna en aquel pesebre pobre y abandonado de Belén.

 

Con el correr de la tarde fuimos encontrándonos y conociéndonos hermanos de León, Valladolid, Cantabria, La Rioja, Navarra, Zaragoza, Castellón, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Alcalá de Henares, Cáceres, Murcia, Almería... Llegábamos así a la apertura oficial del Encuentro que realizó el presidente de nuestra Adoración Nocturna Española, D. José Luis González Aullón. En ella nos animó a que fuéramos conscientes de que dependía de todos y cada uno de nosotros el expandir entre los jóvenes la indispensable adoración eucarística con su especial carisma nocturno, y que este Encuentro debía suponer un nuevo impulso cargado de vitalidad a este respecto. Sintiéndonos responsables de ello, una vez que hubimos rezado las Completas y ofrecimos el Encuentro a Nuestra Madre, llegó el momento de compartir experiencias y de descansar.

Quisimos dedicar la mañana del sábado, tras los Laudes, a profundizar en la experiencia de varios adoradores que, gracias a su profunda devoción al Santísimo Sacramento, alcanzaron la santidad en sus cortas vidas. Cada uno de ellos nos garantizaba que nuestra vocación de adoradores era el camino más seguro y directo para el encuentro con el Señor. Así ocurrió, como comprobamos con la inestimable guía de Elena Santos, con el joven adorador nocturno san Rafael Arnaiz, nuestro más cercano intercesor y predecesor; con el beato Pier Giorgio Frassati, cuya devoción eucarística le llevó a entregar literalmente su vida a los más necesitados; con el siervo de Dios Carlo Acutis, que con sólo 15 años supo ver en la Eucaristía “su autopista hacia el cielo” en medio de la adversidad; o con algunos de los mártires más jóvenes que la A.N.E. atesora entre sus miembros, dando testimonio con su sangre de su amistad profunda con Cristo. Y no podíamos dar paso al trabajo por grupos, que nos esperaba a continuación, sin detenernos pausadamente ante la figura del Venerable D. Luis de Trelles, fundador de la Adoración Nocturna Española. Sinceramente fue una sorpresa para todos los que allí nos encontrábamos descubrir, gracias a la bella exposición de Beatriz Bergera, el grado de profundidad y entrega de esa vida al servicio del Señor. Nos dimos cuenta de que la gran cercanía que D. Luis tenía con el Santísimo Sacramento le llevó a salir completamente de sí, para presentar ese tesoro a tantos hermanos como fuera posible sin importar trabajos, distancias, incomprensiones o preocupaciones. De hecho, su mejor testimonio son los frutos bien maduros que nos legó, entre los que sobresale la A.N.E.

La tarde comenzó con la agradable puesta en común de todas las conclusiones que surgieron de los diferentes grupos de trabajo matutinos y continuó con la visita a la preciosa ciudad de Alcalá de Henares. Pudimos recorrer sus calles, admirar sus monumentos, venerar a sus intercesores (como los santos niños Justo y Pastor y san Diego de Alcalá) y orar en su capilla de las Santas Formas, sede de la adoración eucarística perpetua. Fue una tarde de verdadera comunión entre todos que afianzó nuestros lazos de amistad.

Aquel día estaba llamado a terminar con el punto álgido de nuestro Encuentro. Por lo que muchos habían recorrido larguísimas distancias. Celebrar la Vigilia de la Adoración Nocturna junto a tantos hermanos y hasta el alba. Era lo que más deseábamos. Dedicarle la noche por entero a Él. Como nos dijo Álvaro Serrano, seminarista toledano, en el testimonio que nos ofreció esa misma mañana: solo queríamos ponernos en su presencia para que actuara en nuestras vidas, como el sol en nuestra piel, para poder ser testimonio ante los demás. Queríamos "ponernos morenos" ante el sol que nace de lo alto haciéndole compañía en la oscuridad de la noche.

Amaneció el domingo 16, día de Nuestra Señora del Carmen, como acabó el 15. Con los jóvenes adoradores ante su mejor amigo. Los Laudes daban paso al último día de convivencia. La mañana comenzó con una intensa aproximación de nuestro consiliario, D. Juan Manuel Melendo, a la actualidad de las apariciones de Fátima en nuestros días. No se puede obviar el papel fundamental que puede jugar María en nuestras vidas si nos ponemos bajo su protección y abrimos los oídos, los ojos y el corazón a sus maternales consejos. Tanto es así que la Virgen iba a ser la principal protagonista de nuestro último día. Siguieron las entrañables conclusiones y testimonios de cada uno de los jóvenes que tuvimos la gracia de formar parte del Encuentro. Fue una gran oportunidad para palpar cómo el Señor no se deja ganar en generosidad y llega a lo más profundo del corazón de todo adorador que se le entrega en su oración humilde y poderosa.

El punto final iba a llegar de la mano de Monseñor D. Juan Antonio Reig-Pla, obispo de Alcalá de Henares. Que, como buen padre que vela solícito por sus hijos, quiso acercarse hasta nosotros para poder celebrar juntos el día del Señor y clausurar el XIV Encuentro con la Eucaristía. Todos coincidimos, y solo los rostros ya lo decían, en lo acogedora que fue la presencia de D. Juan Antonio entre nosotros. Tuvo a bien dedicarnos una homilía en la que se apreció desde el primer momento que sus consejos provenían de un veterano adorador amante del Señor desde su época de Tarsicio. Nos abrió los ojos ante el regalo que supone “ser del grupo de los íntimos amigos de Jesús; Él, que nunca falla”. Y no pudo haber mejor conclusión que la imposición, por su parte, del escapulario carmelitano a todos los jóvenes adoradores y la común consagración al Inmaculado Corazón de María. La Santísima Virgen quería seguir amparándonos y guiándonos en nuestras vidas como lo había hecho a lo largo de todo el Encuentro.

Encuentro que nos brinda la oportunidad de poner de manifiesto la relevancia que desde ahora, y como siempre, debemos concederle al ser el principal evento de nuestros jóvenes cada año. Ellos merecen que les busquemos y les hallemos, cueste lo que cueste, para ofrecerles esta oportunidad de experimentar por sí mismos lo que supone, para la propia vida, el convertirse en un íntimo amigo del Señor: aquellos que junto a Él sufrieron en Getsemaní, pero que también gozaron en el Tabor. Os aseguro que engrandece el alma sentir esta sensación junto a hermanos de toda España que tanto pueden aportar a nuestra fe.

Publicado por Juan Carlos Mollejo en La Lámpara del Santuario.