Testimonio de la Consagración al Inmaculado Corazón de María

Aunque yo no pertenezco a la Adoración Nocturna, el verano del 2017 fui al encuentro de jóvenes que organiza este movimiento. El encuentro fue en Loeches (Madrid) y giró en torno a la figura de María ya que estábamos en el centenario de las apariciones de Fátima.

Un tiempo después del encuentro, se nos envío a cada uno de los que asistimos, el Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María de San Luis María Grignion de Montfort (por cierto, un libro muy recomendable que todos deberíamos leer). En este libro, el santo explica, entre otras cosas, su método para consagrarse enteramente a María.

Se nos invitó a leer cada día tres puntos de esta obra. Yo empecé a leerlo, pero tiempo después abandoné la lectura diaria. Algún día leía bastantes puntos y otros días no leía nada, y no llegue a terminar de leerlo en la fecha que nos habían dicho.

Poco tiempo después de cuando deberíamos haber terminado la lectura, nos enviaron el libro con las oraciones y lecturas para prepararnos para la consagración total a María y nos invitaron a consagrarnos a Ella. Yo había pensado no consagrarme porque no había terminado de leer el primer libro, pero Dios, que sólo quiere mi bien, si quería que me consagrara, y actúo para que me entregara a María de la siguiente forma:

Cuando nos tenía que llegar el libro de la preparación, a mi no me había llegado aún. Gracias a esto hablé con el Vocal Nacional de Juventud de la Adoración Nocturna para decirle que no me había llegado el libro, pero que no pasaba nada si no me llegaba porque había pensado no consagrarme. Entonces, él me dijo que lo importante no era leer el Tratado de la Verdadera Devoción a María, que lo importante era que me consagrara y me animó a entregarme a María. Justo el día siguiente, que era cuando teníamos que empezar la preparación me llegó el libro. ¡Menos mal que no me había llegado antes porque si no igual no me hubiera consagrado!

Al final, decidí empezar la preparación para la Consagración a María. La verdad es que las lecturas y las oraciones de los 33 días de preparación eran realmente preciosas. Si no recuerdo mal, hubo algún día en el que la preparación me ayudó muchísimo y ya en las primeras semanas, la preparación dio algún fruto en mi.

Pero durante la preparación también tuve mis dudas. Hubo momentos en los que me daba un poco de miedo el consagrarme a María, un miedo que sin duda venía del demonio, ya que María es su eterno adversario y quería evitar a toda costa que me consagrara.

A pesar de ese miedo, el Señor me dio la fuerza necesaria y continué adelante mi preparación. Para consagrarme tenía que confesarme y comulgar, de la manera que lo indica San Luis María Grignion de Montfort en su libro y recitar la oración de Consagración. En la última semana, el Señor me regaló una celebración penitencial de Cuaresma en la que me pude confesar. Unos días después, el Domingo de Ramos, asistí a Misa y comulgué también de la manera en que lo dice este santo. Al final de la Misa, recité la oración de Consagración delante de una imagen de la Virgen del Rosario junto con un joven adorador. En ese mismo día, un momento después, le presenté a la Virgen María un dibujo que le había hecho como tributo por la Consagración.

La consagración me ha ayudado bastante. Yo soy muy escrupuloso y me cuesta discernir lo que es realmente pecado de lo que yo me imagino que es pecado, y estoy viendo que María, después de haberme consagrado a Ella, me está ayudando en mis escrúpulos. Me ayuda a discernirlo.

Sólo me queda dar gracias a Dios por haberme ayudado en mi consagración a María, y por haberme regalado la oportunidad de dar mi testimonio. Espero que os haya servido de ayuda para ver lo precioso que es Consagrarse a tan gran Reina, y a tan preciosa Madre. Además es precioso saber que pertenezco a María como esclavo de amor y que todo lo mío le pertenece. Os animo a todos a consagraros, ánimo, no tengáis miedo, María os espera.

¡A Jesús por María!

Javier

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